Por qué importar y qué está en juego
Los coches de segunda mano en Portugal son caros — es un hecho numérico. Un coche que cuesta 18.000€ en Portugal puede costar 11.000-13.000€ en Alemania, Bélgica u Holanda. Incluso sumando el ISV (impuesto de vehículos), el IUC, el transporte y la legalización, el ahorro puede quedar en 3.000-5.000€ en un coche medio — y considerablemente más en híbridos y eléctricos (donde los beneficios fiscales portugueses hacen que importar sea aún más atractivo).
Pero hay un camino y hay trampas. Kilómetros adulterados, accidentes no declarados, coches que fueron taxis o vehículos empresariales con uso intensivo, problemas de documentación, ISV mal calculado, inspección B en lugar de A (obliga a reparaciones extra), declaración aduanera tardía que genera intereses... Una importación mal hecha elimina el ahorro y deja estrés encima.


